Julieta Silva rompió el silencio a 3 años del caso Genaro Fortunato: “Mi condena fue más alta sólo por ser mujer”

Exclusivo de Impacto Periodismo. Por primera vez, después de salir de la cárcel.

En 2017 Julieta Silva atropelló y mató al rugbier Genaro Fortunato, por entonces su pareja, de forma accidental según lo determinó la justicia. La madrugada de ese 9 de septiembre la salida del boliche Mona bar, en San Rafael, sería trágica. Los medios nacionales no tardaron en cubrir el hecho con una repercusión inusitada: las características de los implicados – clase media mendocina – y una serie de profusas interpretaciones sobre el motivo de la tragedia generaron atracción por la noticia. 

El siguiente reportaje es un testimonio y recaba datos inéditos, dado que tendría poco sentido juzgar lo que ya fue «cosa juzgada» (sentencia de 3 años y 9 meses) por la culminación del juicio oral y el cumplimiento de la condena. Intenta además una reflexión sobre la recepción de los medios y la sociedad en estos casos y el funcionamiento judicial y sus contradicciones. AUDIO.

-¿Cómo ves hoy a la distancia lo sucedido con respecto a lo judicial, quedó algo por decir?

No fue fácil, fue un proceso demasiado difícil, muy inestable en cuanto a cambios de carátulas permanentes, para mí fue muy duro tener que demostrar realmente lo que había pasado. Porque ahora está todo invertido, primero sos culpable y luego demostramos que sos inocente, cuando debería ser al revés. En mi caso el prejuicio jugó muchísimo ante la sociedad.

Exclusivo Impacto Periodismo.

-¿Cuál fue el prejuicio?

El prejuicio lo instala la misma gente que dice trabajar para la justicia dando devoluciones apresuradas, cosas que no fueron, después es más complicado que la sociedad crea lo que realmente pasó.

Cobertura y fascinación de los medios en 2017. FUENTE: C5N.

-Algunas causas de corrupción demoran 20 años y muchos otros casos quedan impunes, ¿crees en la justicia?

Que bueno lo que me preguntás. Aprovecho para poner un ejemplo, acá en San Rafael (Mendoza) se está haciendo un tercer juicio por el asesinato de Paula Toledo, ya hace 17 años dónde su mamá reclama justicia, las personas que lo hicieron están libres. Fue una chica brutalmente asesinada, abusada y torturada, así que mi respuesta es que no creo en la justicia. En una parte a mí me plantaron pruebas, fue la misma gente que perdió las pruebas de este asesinato, así que yo me sumo al pedido de justicia si es que la hay.

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Después del accidente que yo tuve hubieron un montón de accidentes de tránsito dónde la mayoría se fugaron del lugar y no estuvieron detenidos o muy poco, o con el beneficio permanente de arresto domiciliario, o terminaron saliendo en libertad condicional. Sinceramente pienso que mi condena fue un poco más alta sólamente por ser mujer y por haber sido un caso al revés a lo que estamos acostumbrados.

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-¿Qué pruebas te plantaron?

El vehículo estaba secuestrado y ordenaron que lo corrieran de lugar porque venía una supuesta tormenta y “aparecieron” en la gaveta unos lentes recetados, y fue después de 3 o 4 meses, dónde el auto se había revisado completo y me habían entregado absolutamente todo, CD´s, caramelos, lo que encontraron me lo dieron en una bolsa. Fue extraño que después de un tiempo ordenaran correr el vehículo, ya que debería haber estado precintado y tal cual quedó, y encontrar el policía en una gaveta que abrió no sé para qué, unos lentes ahí. 

En una parte a mí me plantaron pruebas, fue la misma gente que perdió las pruebas de este asesinato (crimen Paula Toledo)

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Después, se perdió la billetera de él (Genaro), en el momento del accidente ya no la tenía, y a los días apareció un testigo dónde supuestamente la había encontrado en el mismo lugar, unos metros más allá. No se presentó como prueba eso, me hubiese gustado ver en qué condiciones se devolvió la billetera, con tanta lluvia que habíamos tenido esos días.

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Sinceramente pienso que mi condena fue un poco más alta sólamente por ser mujer

En relación a la trascendencia en noticieros y programas periodísticos – que tuvieron eco incluso en Chile – afirmó que “no todas las vidas valen lo mismo, ni todas las libertades valen lo mismo, porque si hubiese sido otra persona, por ejemplo un trapito, calculo que quizás en unas horas hubiese estado en mi casa, o si no hubiese sido yo y hubiese sido otro auto, que también estaba expuesto a cualquier vehículo que le pasara lo mismo, también hubiese sido distinto”.

Sobre sus días en libertad sostiene: “Mi vida hoy es recuperar tiempo perdido con mis hijos, dedicándome a lo de siempre, volver al club, frecuentar mis amistades. Esa es mi vida hoy, no muy distinta a la que era antes, por supuesto que no soy la misma persona que hace unos años”.

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