¿Quiénes somos?

Hace décadas que las potencias mundiales se dieron cuenta que una prensa libre es incompatible con un sistema de injusticia social y manejo de poder. Por eso las muertes de periodistas en México a manos de narcos, Wikileaks y la detención de Julián Assange, el Paper Gate (el ex presidente Bush persiguiendo a los que publicaron sobre su pasado de tráfico de influencias), Snowden y la «vigilancia permanente», entre otros hechos de censura, crimen y persecución contra el «cuarto poder» o contra aquellos que se atrevan a revelar los abusos del sistema establecido. Lejano quedó el «Watergate» con honores: ahora los hombres de prensa son eliminados, silenciados y olvidados.

En Argentina, los periodistas son atacados sistemáticamente por las revelaciones de los hechos de corrupción de la historia reciente del país: Causa Cuadernos, obra pública, causa Nisman, negociados en YPF, etc. La lista es interminable.

El valor de un registro histórico como emblema universal de resistencia. El fotoperiodista estadounidense Charlie Cole es el autor de la famosa foto del Hombre del tanque, en la que un joven aparece parado delante de varios blindados durante la represión del gobierno chino en 1989.

La famosa grieta, los intereses económicos, los negociados con la pauta y el mal llamado periodismo militante confundieron y dificultaron el panorama del ejercicio de la profesión. Volver a la esencia de la actividad implica un arduo ejercicio de búsqueda de hechos comprobables o evidencias para hacerse preguntas, de aproximarse – o situarse – desde un lugar de posible objetividad, de mirar los acontecimientos «desapasionadamente» a la hora de recolectar datos y de, pese a quién la pese, aceptar la verdad.

Sebastián Turtora.

Septiembre 2020.